La Batalla final entre Dios y Satanás, se librará entre el matrimonio y la familia. Sor Lucia (vidente de Fátima) al Cardenal Carro Caffarra.
Es importante saber que cada día libramos una batalla espiritual, cada día nuestros hijos, familia, nuestro matrimonio, los sacerdotes, los obispos, religiosos y consagradas vivimos sin excepción una batalla que más que cultural, psicológica o social, es una batalla entre el Espiritu de Dios y los espíritus del maligno.
Por ello, el no contar con una constante formación espiritual católica, nos convierte en almas sumamente vulnerables para ser vencidos en la batalla, es dejar desamparados a nuestros hijos, familia y a la humanidad al no contar con los medios necesarios para librar la batalla más importante de nuestras vidas, una batalla donde nos estamos jugando todos los días: una eternidad.
